Diez motivos para apostar por un producto mínimo viable (MVP) en los medios
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Diez motivos para apostar por un producto mínimo viable (MVP) en los medios

El producto mínimo viable (‘Minimum Viable Product’) es la versión reducida de un producto que contiene las funcionalidades suficientes como para empezar a comprobar si va a tener éxito en el mercado y aceptación entre tus lectores (o usuarios) sin que te cueste mucho dinero desarrollarlo. Por partes:

  • Orientado a productos (o servicios): lanzar una nueva aplicación móvil orientada a público adolescente, poner en marcha una funcionalidad que permita recibir feedback de los lectores, publicar un artículo que te muestre el precio de la luz en tiempo real, etcétera.
  • Mínimo: la idea es experimentar, equivocarse, fallar, pero… fallar rápido y barato para aprender sin gastarte una pasta y no hacer mucho el ridículo. Es la gracia del MVP.
  • Viable: por muy buenas que te parezcan, tus ideas no son siempre las mejores. Y, sobre todo, no siempre tienen éxito en el mercado. La metodología (Lean) más extendida para construir productos mínimos viables te explica cómo atender las verdaderas necesidades del lector final y no gastar esfuerzo en cosas que luego no van a aportar valor. Es sencillo:
Ciclo para construir productos mínimos viables: construir ideas, medir productos y aprender de los datos
  • Escalable (ampliable) mediante iteraciones: si la idea (mínima) tiene aceptación en el mercado y entre nuestros lectores, debemos empezar el círculo de nuevo. Añadir nuevas ideas al producto inicial, construirlas, medirlas y aprender si esas nuevas capas añadidas han funcionado. Si la respuesta es negativa: pivotar; si es positiva: iterar.
Cuando construimos productos mínimos debemos tener en cuenta que tanto el MPV como las siguientes iteraciones deben tener valor por sí mismas. Es decir, debes poder obtener un feedback del cliente final. En este ejemplo gráfico vemos un ejemplo de un gran proyecto (construir un coche y sacarlo al mercado) construido con una metodología tradicional (no sacar al mercado hasta tener un coche) y otro construido con la metodología basada en productos mínimos: ir entregando al cliente final funcionalidades que pueda probar y opinar en cada iteración

La metodología consiste en poner en marcha (construir) las ideas que tú o tu equipo crean que van a tener éxito entre tus lectores, recabar datos para confirmar o desmentir las hipótesis que planteabas al principio y aprender del fracaso o el éxito resultante. Todo esto sin olvidar dos factores:

  • Esta metodología sólo funciona con productos mínimos. Las necesidades de tus lectores y los nichos de mercado cambian tan rápido que, si no haces este proceso de forma rápida y contenida, tu producto habrá quedado obsoleto antes de ponerse en producción. Los problemas que pretendías resolver con tu cojoidea ya están resueltos por otro.
  • Hay que probar con lectores fieles y comprometidos con tu medio (early adopters). Lanzar un producto o servicio que no sea todo lo bonito y funcional que debería comporta cierto riesgo. Por eso, es necesario mostrárselo a un número reducido y selecto de lectores que sepas que te van a decir la verdad pero de forma abierta y constructiva.

Ventajas de aplicar el MVP en los medios

1- Hacer lo que tus lectores necesitan y no lo que tú piensas que necesitan.
Un medio debe saber qué temas son de interés público (sobre qué escriben) y qué importancia tienen sus noticias con respecto al resto (cómo jerarquiza). Pero para que esas informaciones tengan impacto, repercusión e influencia en la sociedad, hay multitud de factores que se deben tener en cuenta: formatos, plataformas, agregadores de contenidos, tipos de lectores, etcétera.

La práctica habitual de los medios de comunicación es tomar decisiones entorno a esos factores basándose en la experiencia, intuición u olfato profesional de los equipos de innovación y distribución de los contenidos. Error.

Desde que podemos medir cada detalle de los perfiles y hábitos de consumo de nuestros lectores es absurdo que tomemos decisiones de producto en base a hipótesis. Aplicando la metodología para construir productos mínimos podemos llegar a saber con rapidez si la idea que tenemos en mente ayuda a informar (o servir) realmente a nuestros lectores o estamos gastando el tiempo en aplicaciones, portales y funcionalidades que nunca van a utilizar.

2- Ahorra pasta
Los que trabajen con equipos de desarrollo sabrán a lo que me refiero. Desde que decidimos construir una idea hasta que la lanzamos al mercado pasan muchos días, semanas e incluso meses. ¿Qué pasa si la idea fracasa? Toda la inversión inicial se convierte en un gasto económico que, con demasiada frecuencia, es muy alto.

Si construyes productos mínimos vas a darte cuenta mucho antes de que tu idea no funciona con tus lectores y podrás rectificar a tiempo (pivotar).

3- Girar el volante a tiempo: pivotar
Además de ahorrar pasta, vas a darte cuenta de que, del conjunto de funcionalidades de las que se compone tu idea, hay algunas que son muy bien aceptadas (quizá las que menos te esperabas). Esto te permitirá reorientar tu proyecto y desarrollar una idea que cubre necesidades reales.

4- Reducir el riesgo de fracaso y la incertidumbre
Es un clásico en los grandes grupos de medios. Cuando los periódicos de la competencia empiezan a apostar por una estrategia de negocio concreta y les funciona, el tuyo irá detrás antes o después. Pongamos como ejemplo el periodismo hiperlocal.

Hace unos años los medios (especialmente los norteamericanos) empezaron a darse cuenta de que los contenidos de temática hiperlocal se leían mucho y generaban comunidades de lectores muy fieles. Cuando portales como Somos Malasaña empezaron a tener éxito en nuestro país, casi todo el sector empezó a apostar por hacer ese tipo de contenidos.

Y, en lugar de lanzar proyectos contenidos (productos mínimos), algunos planificaron grandes proyectos a medio-largo plazo para aprovechar ese nicho de mercado emergente. Algunos tuvieron éxito. Pero otros se equivocaron de formato o, simplemente, cuando lanzaron su producto el mercado ya estaba lleno de competencia más ágil y flexible que ellos (aunque fueran medios más pequeños). Esta reflexión enlaza con el siguiente punto:

5- Adaptarte con rapidez
Lo que hoy es una necesidad de la sociedad, un nicho de mercado, mañana no es nada. En los tiempos del papel y de los grupos mediáticos gigantescos se manejaban otros tiempos. Los modelos de negocio podían cambiar cada cierto tiempo, pero desde luego no de un mes para otro.

No estar preparado para asumir estos cambios es condenar tu modelo de negocio al fracaso. Y esto pasa por construir productos mínimos. Hagamos un símil:

Empezar a planificar hoy un producto destinado a ofrecer contenido informativo a los millennials y pretender que tenga éxito es como publicar un artículo de análisis de los Papeles de Panamá y pretender que tenga el mismo impacto que la exclusiva que los desveló públicamente. Claro, ¿no?

Tener más impacto: influir más e informar mejor

Desde el punto de vista económico está claro: construir productos mínimos es una opción inteligente para responder a las necesidades reales del mercado y no perder dinero en el camino. Bien para la industria, pero ¿qué nos importa eso a los periodistas?

La tiene. Uno de los papeles fundamentales de los medios de comunicación es hacer que la información publicada y jerarquizada tenga el mayor impacto para formar una sociedad informada, crítica, que sepa tomar decisiones por sí misma. El hecho de construir productos y servicios informativos que realmente se usen es determinante para que los medios cumplan esta función en un ecosistema de audiencias cada vez más complejo y descentralizado.

Crucigramas: el producto mínimo que nos funcionó en El Confidencial

Vimos un nicho interesante en el mercado de las aplicaciones móviles: una app que tuviera como finalidad entretener al lector pero que estuviera conectado con la actualidad. A todos los equipos nos pareció buena idea y, como suele pasar, empezamos a pensar en un producto grande, adaptado a todos los dispositivos y con una campaña de marketing potente para el lanzamiento. Pero enseguida nos dimos cuenta de que era el producto perfecto para construir a partir de un MVP.

¿Cómo lo recortamos?

  • En lugar de sacar una aplicación para Android e iOs, decidimos desarrollarla únicamente para dispositivos Apple. De esta forma, los tiempos de desarrollo se reducían y podíamos aprender igualmente con el feedback de los lectores: número de descargas, permanencia, crucigramas completados, etcétera.
  • Asimismo, fuimos contenidos en el diseño y las funcionalidades, simplificando la aplicación a dos puntos sencillos: resolver crucigramas y poder encontrar pistas en artículos publicados en El Confidencial enlazados en la propia app.

En poco tiempo nos dimos cuenta de que el producto funcionó entre nuestros lectores seleccionardos (early adopters), así que tomamos la decisión de planificar una serie de evoluciones funcionales que mejorarán el producto, así como su impacto y difusión en el mercado.

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