‘Hard news’ para la nueva generación: la idea que nos hizo ganar el Editors Lab 2017
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‘Hard news’ para la nueva generación: la idea que nos hizo ganar el Editors Lab 2017

Artículo publicado originalmente en blog del LAB de El Confidencial.

Si a los medios nos está costando explicar las noticias sobre economía, política, corrupción y otras temáticas complejas a los millenials, imaginaos lo que vamos a sudar para mantener informada a la siguiente generación: la Generación Z (nacidos entre 1995 y 2000).

La excusa perfecta para abordar este reto la encontramos en el Editors Lab, un concurso de innovación organizado por el Global Editors Network (GEN) y celebrado este año en la redacción de El Confidencial. Nuestro equipo, formado por Adrián Blanco (Unidad de Datos), Pablo López Learte (responsable de Nuevos Formatos) y Daniel Muñoz (producto e innovación) se batía con El País, El Mundo, Vocento, Ara.cat, El Español, El Salto, Medialab Prado y El Diario de Navarra.

Atajo para impacientes: el prototipo del proyecto está al final del artículo.

‘The Watcher’: contexto, tiempo real y sencillez

Construimos una herramienta para medios de comunicación que, gracias a un algoritmo, configura un ranking en tiempo real de las personas más relevantes del momento. Este formato automatizado se complementa con un trabajo de contextualización editorial y un diseño fresco e innovador que pretende explicarle a los más jóvenes los escenarios y eventos informativos más complejos de entender: las hard news’.

El jurado apreció el concepto. Ramón Puchades, experto transformador y estratega digital, subrayó la necesidad de explicarle a la nueva generación conceptos tan básicos como quién es Marine Le Pen o por qué las políticas de Donald Trump pueden afectar al resto del mundo. Esa era nuestra intención: simplificar, acotar la complejidad informativa a lo esencial y visualizarlo en un formato sencillo y atractivo.

Sencillez

El arquitecto Ludwig Mies van der Rohe acuñó la frase “menos es más” y el mundo del diseño no tardó en hacerlo suyo. Hoy en día, gracias a las herramientas que nos permiten conocer los hábitos de consumo de nuestros lectores, no sólo sabemos que la frase de Mies es correcta sino que se nos queda corta. “Menos” ya no es “más”: es la única opción.

Simplificar la oferta informativa, las funcionalidades y el diseño de tus productos digitales es la única forma de conectar con las audiencias más jóvenes. Por este motivo decidimos que ‘The Watcher’ debía tener formato de ranking: la jerarquía de la información es evidente.

Tiempo real

El concepto de inmediatez está quedando obsoleto en las redacciones: publicar la información de última hora al momento se da por hecho. El nuevo reto, fuertemente relacionado con los hábitos de consumo de la Generación Z, es construir productos basados en el análisis y visualización de datos en tiempo real.

Pero, ¿cómo podemos desarrollar una funcionalidad en tiempo real, automatizada, que respete los criterios editoriales exigibles a un medio de comunicación? La respuesta es cada vez más evidente: una tecnología configurada con principios periodísticos y supervisada por editores. Y esto tan raro… ¿cómo se traduce?

El algoritmo: la relevancia la decidimos juntos

La determinación de la relevancia informativa ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Hace unas décadas, con el nacimiento de la televisión y el auge de los medios de comunicación de masas, la relevancia informativa estaba basada claramente en un criterio unidireccional de los medios. Es decir, eran los grandes periódicos, televisiones y radios los que decidían qué era lo más relevante para sus lectores, telespectadores u oyentes.

Sin embargo, con el paso de los años el lector final ha ido ganando peso en este ámbito. Los medios empiezan a modificar su oferta informativa dependiendo de las características de la audiencia a la que va destinada, teniendo en cuenta aspectos como su edad, clase social, intereses o hábitos de consumo.

El surgimiento de términos como viralidad o periodismo ciudadano nos ayudan a entender el punto más extremo de este fenómeno. Estemos más o menos de acuerdo, la realidad es que la producción y la relevancia informativa esta cada vez más condicionada (u orientada) por los hábitos de consumo de los lectores.

Nuestra propuesta
Dar un paso atrás y encontrar el equilibrio entre la relevancia que le dan los lectores a los temas y la que le otorgan los editores y profesionales de la información. Para ello, diseñamos un algoritmo que determinara automáticamente la relevancia informativa de los personajes y temas de actualidad, teniendo en cuenta las siguientes fuentes de información:

  • Medios de comunicación: número de noticias publicadas por los medios de comunicación sobre personajes y temas previamente seleccionados por la redacción. Para automatizar este proceso, nos servimos del proyecto de la BBC ‘The Juicer’ y de las APIs de algunos medios de comunicación españoles que permiten filtrar con palabras clave las noticias publicadas.
  • Contenido generado por el usuario: número de veces que se mencionan determinados personajes o términos en las redes sociales más populares, el número de ediciones de Wikipedia en determinados artículos y el número de búsquedas realizadas a través de Google de esos mismos términos.

Como supondrás, el número de noticias publicadas sobre determinado personaje no ‘valen’ lo mismo que los tweets publicados. El algoritmo está configurado de tal manera que la producción periodística tiene mucho más peso que el contenido generado por el usuario.

Esquema del algoritmo creado para ‘The Watcher’, que se alimenta de los artículos publicados por los medios de comunicación y del contenido generado por el usuario

¿El motivo? Por un lado el plano cuantitativo. Es evidente que el número de noticias publicadas será mucho menor que los tweets sobre el mismo tema. Por lo tanto, las noticias tendrán mucho más valor en el diseño de nuestro algoritmo.

Pero mucho más importante y complejo que esto es el plano cualitativo. El hecho de que se multipliquen las búsquedas de Marine Le Pen en Google y que se lancen miles de tweets por segundo es una signo claro de que el personaje interesa por algún motivo. Pero este parámetro social no puede determinar por sí solo la relevancia informativa del personaje (aunque sí debemos tenerla en cuenta).

Nuestro algoritmo da más valor y prioridad al contenido generado por los profesionales de la información que al generado por los usuarios, ya que, al fin y al cabo, son las personas que dedican su día a día a jerarquizar, analizar, entender y explicar los fenómenos informativos que son de interés público. La experiencia y dedicación en este plano es esencial.

Una parte del algoritmo funcionando en tiempo real. Se contabiliza el número de tweets que se publican sobre Marine Le Pen, Donald Trump y Pablo Iglesias y se almacenan en las categorías definidas por el editor
Visualización en directo de cómo va cambiando la relevancia del personaje con los datos procesados por el algoritmo

El poder, en contexto

Otro aspecto diferencial que define la esencia de ‘The Watcher’ es el trabajo de contextualización de la información destacada en el ranking. Resulta esencial explicarle a la nueva generación los conceptos, claves y escenarios que hacen que un personaje esté en los primeros puestos de la lista.

Para conseguir este objetivo tratamos de simplificar al máximo las unidades informativas presentes en diseño, apostando por los elementos gráficos y la reducción del texto hasta mostrar únicamente lo esencial.

Prototipo interactivo de ‘The Watcher’

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